
Cuenta la leyenda que si tienes una empresa que facturó 100M€, la gente escuchará todo lo que digas (aunque digas barbaridades). Por eso cada vez que Elon Musk, Jeff Bezos o cualquier abanderado millonario sale a decir que con esfuerzo y sacrificio (y trabajar más horas) cualquiera puede tener una empresa que facture cientos de millones, no sé si muere un gatito, pero a mí desde luego me da una arcada. Y encima te parecen aconsejar: «trabaja 16 horas al día, que es lo responsable».
En un día tranquilo, estando sosegados/as y con las cosas yendo bien, la mayoría de los/as que estáis aquí no solo no os cuela esa propaganda, sino que seríais perfectamente capaces de rebatirla. Alguien que trabaja 14, 16 o 18 horas al día no solo no es «responsable», ni sacrificado, sino que es una persona que se va a quemar hasta que no pueda más.
El problema es que cuando no hay tanta calma o las cosas se complican, estos discursos resultan más peligrosos.
Ahí ya no lo tenemos todo tan claro. Nos entran las dudas y puede incluso que nos entren ganas de girar el timón y probar «a ver si resulta que tienen razón estos millonarios» (y hay que trabajar más horas).
Es normal. Dudar es humano. Y las historias de tiburones no dan nada de miedo contadas en casa.
Pero sí que asustan bastante en mar abierto, acabando de ver algo que se mueve y más si tu amigo el gracioso te agarra la pierna buceando.
En tus resultados se acaba notando cada mes hasta qué punto dominas este concepto (y cuanto confías en él).
Porque la vida va a servirte situaciones y te va a obligar a que decidas. Si un proyecto con un cliente va mal y te tienes que quedar 2 horas extra, ya tienes un dilema sobre esto.
A lo mejor tienes muy claro que 16 horas al día es inhumano trabajarlas. Pero… ¿y 14? ¿Y 12? ¿Y los fines de semana al empezar un negocio nuevo? ¿Y cuando parece que no hay otro modo?
¿Hasta dónde confío en que no debo trabajar más horas? ¿Hay alguna una línea orientativa?
Y lo más duro de todo: si no veo alternativa, entonces ¿qué hago?
Para eso he explicado este concepto en un vídeo, y me gustaría compartir contigo una imagen (sacada de los videojuegos) que creo que no vas a olvidar nunca y te va a resolver todas estas situaciones. Lo tienes aquí:

PD: Como verás si has visto el vídeo, el mero hecho de estar aquí aprendiendo productividad poco a poco, ya puede ser mejor inversión que tirar de horas extra siempre que toquen. Así que por esa parte, reafírmate y enhorabuena 😉 .
Ya me dirás qué opinas al respecto en comentarios, que me interesa saber qué te ha parecido.



2 comentarios
Las dos horas extra cuando un proyecto con un cliente va mal parecen más difíciles de rechazar que una jornada de dieciséis horas. ¿Qué criterio usarías para distinguir una excepción razonable de empezar a depender de esas horas?
Hola Ben 🙂 ,
Como tú has señalado muy bien en tu pregunta el caracter que diferencia a una excepción de algo dependiente (y por lo tanto yo diría «recurrente») es la excepcionalidad (o visto por el otro lado, la recurrencia / repetición) de dicha tarea.
Si un cliente me pide puntualmente un extra para trabajar conmigo, puede no haber problema. Pero si esa petición viene más veces, o incluso cuando me la piden desde la primera vez, ya no como una sorpresa si no como parte integrante del servicio (por ejemplo «espero de ti que no salgas de la oficina hasta que N esté hecho»), entonces no es una excepción.
Hay muchos fenómenos que nos empujan a ello, el cliente suele querer que seamos adivinos y a menudo nos manipulan con todo tipo de tejemanejes (como primero subirte el ego reconociéndote como experto para luego explotarlo con frases tipo «como tú eres el experto, si te ha llevado 2h más es que algo mal habrás hecho»).
Así que mucho ojo, pide ayuda y entrena estas cosas porque si no vas a regalar muchas veces 2h de tu vida (que además son trabajo entregado ¡que no estás cobrando!).
Un saludo 🙂