Iago Fraga

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Soy consultor, mentor y formador en productividad. En este blog encontrarás la ayuda necesaria para ser más productivo y eficaz

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La diferencia entre un coach, un mentor, un consultor y un profesor y cómo no equivocarte al escoger

Este artículo forma parte de la mini-serie «¿En qué puede ayudarme una mentoría de productividad con mi empresa?». Para encontrar más información sobre mis mentorías de productividad inscríbete aqui.

Cuando eres un emprendedor, y especialmente si tienes una empresa unipersonal o muy pequeña (2-3 colaboradores), tarde o temprano va a llegar el momento en que necesites una formación, una nueva habilidad, un acompañamiento personalizado o algo similar.

Como recurrir a ayuda externa puede suponerte una inversión bastante considerable pero al mismo tiempo con un impacto muy grande y positivo si lo haces bien te conviene al máximo hilar muy fino y saber exactamente cuál es cuál para no equivocarte.

Así que en este artículo voy a desgranarte qué hace exactamente cada uno, y cuándo es recomendable o mala idea recurrir a cada uno para que aciertes cuando lo necesites.

¿Quién es quién?

Hay cientos de tipos de perfiles de profesionales que te podrían acompañar con tu empresa pero para este artículo voy a centrarme en 4. Los 4 perfiles principales que debes manejar son:

  • Los profesores (o formadores)
  • Los coachs
  • Los mentores
  • Los consultores

Cada uno de estos perfiles funciona realmente bien para un cierto tipo de situaciones.

Y si los colocamos según en qué trabajan y el tipo de contenido que te entregan daría un gráfico parecido al siguiente:

Coach-vs-mentor-1

Esto quiere decir que, cada vez que tengas un problema en tu empresa tienes dos opciones:

  • O lo resuelves tú mismo como puedas
  • O se lo pasas o buscas acompañamiento de la persona más indicada

Lo normal es que por miedo, por falta de confianza en gente que no conozcas, por no verlo claro, por falta de tiempo o incluso por timidez tendamos a hacer las cosas solos (la solución por defecto pero la más rudimentaria).

El caso idealmente más productivo, no obstante, es que trabajes en cada momento con el que te convenga más (incluida la opción de «con ninguno»).

Recuerda que estamos en un blog de productividad y aquí no nos importa si lo haces gratis o no, sino el balance final. Hasta el servicio más caro del mundo en cualquier empresa se justifica si te deja más beneficios de los que tú hubieses obtenido (teniendo en cuenta la inversión).

Así que piénsalo en esos términos.

Estos 4 perfiles son opciones a tu disposición y además a menudo se da la casualidad de que es más rentable que trabajen para ti porque haces menos y ganas más.

Veámoslo con un ejemplo

Imaginemos ahora que son las 11 de la mañana y tengo un problema en mi empresa. El origen no importa pero necesito responder a la pregunta «¿Cuánto es 2+2?».

Coach-vs-mentor-2

¿Cómo respondería cada uno? Veámoslo uno a uno.

El consultor hace

El consultor es el más simple y directo de todos porque simplemente tú le pagas X que te pide y te da el trabajo hecho. Los buenos consultores resuelven tu trabajo de la mejor de las maneras e incluso algunos van un poquito más allá (informándote, formándote un poquito, evitando que necesites llamarle a cada vez) pero en general cuando pagas tu dinero y te entregan lo que sea, se acabó.

Si quieres resolver otro problema muy parecido o te equivocaste pidiendo lo que querías en general es «culpa tuya» y tienes o que volver a pagar o buscarte la solución de otro modo. Por eso, rara vez uno puede ir por la vida pagando hasta para que le resuelvan lo más nimio de la empresa.

El profesor enseña

El profesor (o formador) es alguien que posee conocimiento y es especialista en transmitirlo, en enseñar. Ya sea abstracto (teoría y conceptos) o aplicado (técnicas, herramientas y soluciones), él lo que posee fundamentalmente es conocimiento.

Los vemos en la educación primaria, en las academias de inglés y en las formaciones de empresa pero todos son profesores/formadores. Es cierto que a los profesores de primaria suelen tener también funciones de tutor y más cosas pero para no liar no nos fijaremos en eso.

Tú puedes contratar a un profesor en cualquier momento para que te enseñe algo necesario para tu empresa y eso es lo que nos interesa.

El coach acompaña

El coach es probablemente la figura más confundida porque tendemos a pensar que es un «entrenador» (porque en inglés «coach» es entrenador) pero no es el caso.

Un coach es un profesional de acompañar a otras personas en el cambio (normalmente desarrollo personal) y sí: ¡«¿Cuánto es 2+2?» debe ser el peor ejemplo de tema que preguntarle a un coach!

Pero si una empresa grande quiere por ejemplo promover a un ejecutivo brillante al que no ve preparado aún para liderar un equipo (por tímido, falta de dotes interpersonales, saber hacerse valorar, etc.) lo que hacen es contratarle a un coach.

No quieren despedirlo o contratar a otro y la teoría la conoce, pero necesita ayuda diferente para alcanzar esa capacidad. Necesita preguntarse por qué no da liderado, si quiere liderar, y en caso de querer, necesita encontrar qué le bloquea, tumbar esos miedos, etc.

Los coachs además no son psicólogos ni buscan el por qué de las cosas pero te acompañan, abren tu campo de visión, te alimentan con cosas que no percibes y eso te ayuda mucho a confrontar tus barreras. Por eso mucha gente no entiende directamente para qué sirven (porque son extremadamente dependientes de cómo vengas y lo que necesites).

Además, contrariamente a lo que piensa la mayoría, los coachs no son «expertos» en una industria (ni necesitan serlo). Es más, si tu coach empieza a darte consejos sobre cómo hacer algo en tu empresa ya puedes cancelar el contrato y despedirlo porque no está adoptando una postura de coach.

Aviso importante sobre en quién confiar
Contratar un coach puede ser muy potente para ti pero también muy peligroso si el coach no sabe lo que hace. Lamentablemente no es una profesión regulada (como médicos o similares) al menos en España, y cualquiera en teoría puede decir que es «coach». Así que mi consejo es que no juegues con fuego y si estás buscando uno asegúrate de que está formado como mínimo por un organismo serio (como la ICF).

El mentor «mentoriza»

Ok, «mentorizar» no existe en castellano, pero el mentor es ese sabio con mucha experiencia que ya ha pasado por dónde estás pasando tú (un Yoda de la Guerra de las Galaxias, vaya).

El mentor para serte útil sí debe conocer tu situación, te da tanto soluciones como su experiencia pero te la cuenta con mucha prudencia (porque lo que le funcionó a él hace 10 años en otro contexto no tiene por qué funcionarte a ti).

Aunque en general un mentor sí resulta practiquísimo porque es un experto en su tema que te permite aprender muchísimo en poco tiempo. Suele ser muy muy práctico porque logró lo que tú quieres (montar una empresa, escalar en el negocio de la banca, dirigir una alcaldía) y por lo tanto tiene muchas soluciones concretas (desde la teoría, a la práctica, pasando por la mentalidad, casos concretos y con el plus de su experiencia). Si es bueno además te enseñará de los riesgos de todo lo que te aconseja pero jamás decidirá nada por ti (porque no intentará que repitas su fórmula de éxito, sino que te vuelvas muy bueno y autónomo en vuestro tema).

La mejor palabra que me describe a mí actualmente, de hecho, es la de mentor (de productividad). Porque acompaño a empresarios y gente puntera en mi dominio (productividad) y les permito que pasen del nivel que estén al principio a convertirse en maestros de la productividad (cada uno a su manera, con sus particularidades) y que lo apliquen en su empresa y vida. Y los mentores acompañamos a través de mentorías, que tienen una pinta como esta.

En España, por ejemplo, hay organismos como la AMCES que asocian a los mentores pero tampoco es un oficio regulado por ley y de nuevo, hay mucha gente que lo puede hacer fatal o mentoras excepcionales sin diploma. Escoge muy muy bien en quién confías.

Y resumiendo

Estas son las diferentes perspectivas a las que tienes acceso:

¿Cuándo me conviene escoger cuál?

A parte de los perfiles deberías de tener en cuenta 2 cuestiones más:

Primer aspecto – Precios

Si vemos a grandes rasgos 1 hora de trabajo de cada uno, podríamos decir que rozan:

  • Profesor: >15€/h Todo depende de lo que te enseñe pero, cuanto mejor sea, menos standard sea y más rara la especialidad, más sube. Además se suelen necesitar muchísimas más sesiones (o la relación puede ser incluso de 1 a N. Es decir 1 profesor, por N alumnos, para reducir precio).
  • Consultor: (Depende enormemente) Cualquier freelance es normalmente un consultor y pueden cobrar desde 15€/h hasta digamos 120-150€/h antes de empezar a ser ya talentos con renombre.
  • Mentor/Coach: >200€/h Pero se suelen contratar por misiones o programas porque necesitan construir la relación y duración (lo que da lugar a paquetes de 6, 10, 12 o más sesiones).

Aún así estas indicaciones son extremadamente orientativas ya que es muy difícil ponerle un precio medio a estos servicios con lo que varía cada tema. Te encontrarás con profesores que a 120€/h sean una ganga y coachs que a 0€ prefieres no tenerlos. Lo que más importa no es tanto que te fijes en el número que te cuesta sino en el balance (lo qué ganas vs lo que gastas).

Y nota de la experiencia: ni contratando al más caro tienes casi nunca al mejor ni el más barato suele ser el peor. Es muy difícil a veces desde fuera juzgar cuánto sabe alguien de su tema pero, preguntale cosas, haz reuniones con varios y haz los deberes porque, cuanto más difuso es un tema, más vendehumos suelen refugiarse en ese sector (y a veces, son incluso los más caros aprovechando nuestros prejuicios mentales).

Segundo aspecto – Según tu problema

Con el ejemplo anterior hemos visto que para 2+2, sinceramente, las mejores respuestas eran las del profesor («te voy a enseñar los números y a sumar») o puntualmente la del consultor («4»).

De todos modos, si todos estos perfiles existen es porque ninguno gana al resto siempre y cada uno tiene su situación ideal. Y esa es sin duda la otra gran idea que que me gustaría que te llevases contigo al acabar este artículo: no hay ninguno mejor que otro, son todos opciones a tu alcance. Y puedes usarlas mejor si las conoces y las tienes en cuenta.

Así que pongamos ejemplos adecuados para cada uno. Fíjate además que no he cambiado prácticamente sus respuestas, tan solo las preguntas a las que los confronto y eso ya basta para que sean el mejor candidato.

Para cosas básicas y repetitivas: el profesor.

Profesor

Para las elecciones personales e intransferibles: el coach.

Profesor

Para ser eficiente a un gran nivel en un tema complejo: el mentor.

Profesor

Para lo muy específico o poco frecuente: el consultor.

Profesor

Tercer aspecto – ¿Existen?

Puede parecer una mención tonta pero te vas a acordar más de lo que parece: no siempre sabrás si existe alguien que ofrezca el acompañamiento que quieres en el tema que quieres.

Y a veces basta con pensar que no existen para perderte una oportunidad tremenda.

Piensa que estos profesionales dominan mejor que tú su tema y probablemente lo hayan refinado hasta que a lo mejor no se parezca a lo que tú buscarías en Google u otros.

Sin ir más lejos, yo no aparezco hoy en Google como mentor en «gestión de tiempo», en «organización de empresas» o en «optimización para que necesites trabajar poco y aun así tu vida sea lo mejor posible» y sin embargo es parte de lo que puedo hacer a ojos de muchas personas que no pensarían en buscar por «mentoría de productividad para empresas».

Y aquí puedes pensar «¡pues que se cambien ellos!» (que de hecho ya lo hacen) pero quieran o no cada profesional solo puede escoger una etiqueta (o muuuy poquitas) así que tengo 4 consejos para ti:

  1. Si te vendría bien ayuda en un tema concreto busca y no presupongas que no existe (encontrarás más de lo que parece).
  2. Piensa nombres alternativos, prueba muchas variaciones de palabras y explora subramas del tema en Google antes de darte por vencido.
  3. Vuélvete curioso en general por descubrir de qué van los conceptos que no conozcas: Mindfulness, PNL, Copywritting, lo que sea. Pregunta sistemáticamente ¿de qué va eso? Porque a lo mejor llevan hablando 20 años justo de lo que necesitas con un palabro que estabas ignorando.
  4. Piensa quién ha podido resolver ya ese problema y pregúntale cómo lo hizo (para encontrar ayuda donde no hubieses buscado).

El que no busca no encuentra.

Pero es una pena que acabes con el primero en Google o haciendo algo tú mismo en precario cuando existe exactamente lo que necesitas. Encontrar la ayuda idónea es un factor de éxito practicamente desde que se han inventado las empresas.

¿Hay más perfiles?

Sí, por supuesto. Piensa que yo me he centrado en los principales y los que confundimos más a menudo pero existen muchos otros  (aunque quizás menos prácticos para el día a día de una empresa pequeña).

Dos perfiles por ejemplo que se quedaron fuera y yo utilizo durante mis mentorías en ciertos momentos son:

  • El experto – Posee un conocimiento muy profundo en un tema pero no necesariamente soluciones. Es la mejor opción cuando tienes un problema muy puntero y quieres la opinión del que más te pueda acercar.
    • Por ejemplo, en medicina, no es raro acudir a expertos para el diagnóstico y luego ya hacer el resto en otro sitio.
  • El entrenador – Te acompaña para adquirir una habilidad. Ya sabes lo que necesitas, ya lo entiendes, pero el entrenador es un profesional en el proceso de acompañarte hasta que logras tener esa habilidad a punto, ya sea física, mental o como sea.
    • Por ejemplo en los gimnasios hay entrenadores personales o yo soy uno cuando entreno a mis alumnos y les quitamos malos hábitos de productividad. Una cosa es decir que entiendes un concepto y otra el trabajo que hay que hacer hasta que dejas atrás antiguos fallos y reflejos.

Concluyendo

Como ves, hay una gran cantidad de perfiles y los 4 principales te van a permitir saber quién te puede ayudar mejor en cada momento y, por lo tanto, ir mucho más rápido en tu empresa.

Resumiendo rápido:

  • Un profesor – para las cosas genéricas y básicas que vayas a utilizar constantemente. (Ej: Matemáticas. Gestionar tareas bien a diario)
  • Un coach – para guiarte en las cuestiones que solo tú puedes responder. (Ej: ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿A dónde quiero llevar mi empresa?)
  • Un mentor – para aprender un gran volumen de un tema/oficio de manera acelerada y acompañado. (Ej: Entrar en el sector farmacéutico. Ser un empresario productivo)
  • Un consultor – para las cosas tan específicas o poco frecuentes que compensa que te lo resuelvan a aprender. (Ej: Los términos legales de un contrato. El diseño de tu nuevo logo).

No te olvides seguimos la conversación en los comentarios ni de compartirlo en tus redes sociales si te ha gustado ;).

¿Qué te ha parecido? ¿Hay algún perfil que no conocías o algo que hayas aprendido útil para tu negocio?

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16 comentarios

  1. Hola! me encantó el artículo , completo y super concreto, me has inspirado a ahacer algo que tengo en mente y por creerlo muy loco no lo he hecho, son dos cosas:
    1.- hacer un mentoring Microempresarial para comerciantes, yo lo soy desde hace 11 años y a parte una carrera de 16 años en publicidad antes de dedicarme al comecio, cómo se cobra ese tipo de servicio?
    2.- Apoyo básico emocional , no soy sicóloga pero me las pico y dicen que soy buena analizando personas y situaciones, y dando consejos. Crees que alguien sin formación en sicología pueda hacerlo y cómo cobrar el servicio?
    Tu opinión me ayudaría de mucho para saber si no son tan locas las ideas.

    • Hola María Elena,

      Los servicios de acompañamiento a profesionales se cobran como cualquier otro servicio. Puedes ponerte una tasa por hora o por servicio completo y estimar cuánto valor le generas a tus clientes. Con eso y el poder adquisitivo medio de tu cliente le pones un precio razonable y ya está.

      El segundo, dependiendo de en qué país vivas puede estar incluso regulado por ley quién puede y quién no puede hacerlo. Yo soy extremadamente precavido con eso y te desaconsejaría que si no tienes formación específica lo deshechases. En España por ejemplo el sector no está regulado por ley (igual que el del coaching, por ejemplo) y se nota mucho que por culpa de esto hay muchoísimos profesionales que no se dan cuenta (aunque tengan buena intención de ayudar) de la irresponsabilidad en la que se meten al acompañar a clientes en situaciones frágiles para las que no están preparados.

      En cualquier caso si el tema te gusta, no deberías tomártelo como un «no». Sino como un proyecto un poco más largo para el que hacer las cosas bien paga. Y, si al final es lo que te gusta, habrá valido la pena con creces 🙂

      ¡Un saludo!

  2. Buenas noches muy interesantes los conceptos de coach, mentor, profesor y consultor. Tengo la siguiente inquietud muchos llegar a certificarse de la situación 3 pero yo conozco a varios que no les nace ser de los 3 más bien son personas que más bien lo destruyen a uno con los comentarios en vez de ayudar a que la otra persona crezca o se vaya educando. No entiendo cómo es que entregan las certificaciones a cualquiera que pueda pagar.

    • Hola Claudia,

      Me ha costado un poquito entender tu mensaje pero, con respecto a las certificaciones, estas son siempre tan importantes como la entidad que las emite. Tienen altos y bajos y el proceso de cómo se emiten es el que definirá si tienen o no valor. La única manera de saber como cliente si alguien es buen coach/mentor/etc. en caso de estar certificado es que preguntes a gente que ha trabajado o sido cliente antes de personas con ese certificado y aún así yo verificaría por mi mismo en una reunión personal si ese profesional te da garantías. Nunca he sido fan de las certificaciones pero, si no te dejas cegar por cualquiera, algunas si pueden ser garantía de al menos eliminarte a los que no han pasado el filtro.

      Un saludo,
      PD: y si, existen muchas que tan solo es cuestión de pagar, tristemente :/

      • Contestada mi pregunta así es muchos piden pagar las certificaciones y no tener la vocación de ser conferencista, mentor y coach

  3. Excelente! Muy clara explicación. También me encuentro creando mi Blog en Productividad y he tenido esa dualidad sobre que etiqueta llevar. No podemos caer en modas y ser muy responsables en como nos mostramos al público, un abrazo

    • ¡Gracias Hernán! Efectivamente, las cosas claras y el chocolate oscuro como decimos por aquí :D.

      ¡Mucha suerte con tu blog y un saludo!

  4. Magnífico artículo, muy bien explicado, muchas gracias

  5. !Genial, Iago! !Muy necesario! (No tenía ni idea de las diferencias entre unos y otros, aunque tendría que decir algunas cosas en cuanto a lo de profesor 😉 ). Necesario y denota también mucha honradez profesional por tu parte el delimitar tan bien las funciones y objetivos de unos y otros. No creo que esta clase de artículos circulen por las webs de mentores, coachs etc. A veces, si uno no tiene las ideas y sus funciones muy claras, mejor no iluminar a posibles clientes desorientados.
    En tu caso, que vas con la verdad por delante, esta información te premia y te loa.
    Un saludo.

    • ¡Muchas gracias Iris!

      He de admitir que me apetecía en cada tipo añadirle muchos muchos detalles y precisiones pero es un artículo de más de 2000 palabras y he tenido que cortar por algún lado porque si no se hacía verdaderamente infinito añadiendo más precisiones donde a lo mejor se perdían las ganas de leer el resto.

      En concreto, se quedó fuera para los profesores la mención de que raramente un profesor de instituto/escuela ejerce solo la faceta de «profesor» y también dejé fuera algunos perfiles que sí tengo reconocidos pero no tienen (casi) uso para emprendedores / profesionales en una empresa normalmente (como la figura del «tutor»).

      De hecho, ya ves que en el gráfico casi se podrían dibujar 8 posiciones y solo cubro 4 pero me parece así más aplicado.

      Así que perdón por las simplificaciones con los profesores, pero van por ahí los tiros.

      ¡Un saludo!

      • Venga va, perdonado 😉
        No, tú no añadas más, que para tu campo vas sobrado, pero yo añado que los profesores somos coachs, mentores, a veces por desgracia consultores, psicólogos, curas, monologuistas, Virgen de los Remedios y hasta aniquiladores de insectos (mediante zapatazos) que «histeriquizan» a sus alumnos.

  6. Caramba me has dejado impresionada! Me encanto lo sencillo que separaste los perfiles. Muy útil, gracias por compartir.

  7. Buenas! Me llamo Jaír Amores, y desde hace un poco tiempo tengo un podcast y una web con posts escritos sobre efectividad personal (EfectiVida). Desde pequeño siempre me ha gustado aprender técnicas para mejorar los procesos. Pero llegado a un punto, cuando ya has leído ciertos libros y sabes las cosas típicas, es difícil encontrar contenido que de verdad sea de calidad. La mayoría repiten las mismas cosas y aprovechan los estudios de otros (no lo juzgo, yo también aprendo de los demás). Dicho esto (y perdona que me haya extendido), tengo que felicitarte sinceramente. Este artículo y otros que tienes publicados son excepcionales. Una redacción sencilla pero efectiva. Con ejemplos ilustrativos… Y el tema que tratas hoy de los mentores, coaches, etec… bufff. Buenísimo!!! Se suele confundir sus papeles, y, entre que hay muchos que son vende-humos, y la falta de confianza que mencionas, uno le coge miedo y rechaza sus funciones. Pero lo explicas super-bien. Muchas gracias. Sigue así, por favor!

    • ¡Muchísimas gracias, Jaír! De verdad que me agrada muchísimo escuchar los puntos concretos por los que el artículo te ha parecido útil porque había un esfuerzo especial por comunicar en esa dirección y me alegra especialmente escuchar que el artículo cumple en ese sentido.

      Se nota que tienes también el ojo entrenado porque no es lo primero en lo que se fijaría cualquier persona pero por la parte que me toca ¡muchísimas gracias por tan buen feedback!

      Un saludo 😀

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