
Como decía en el artículo anterior que tanto la experiencia como las vivencias de estas últimas épocas me han hecho actualizar mi propósito, hoy toca presentarte el primer gran cambio de empezar a poner ese propósito en práctica.
Mi misión actualizada es la de «darte opciones para que puedas trabajar cómo, dónde y en lo que te haga feliz».
Pero no solo quiero aprovechar estas reformas para pereguir un objetivo más afinado, sino también para intentar hacerte la experiencia más atractiva.
Lo digo porque, hasta a mí que me encantan la productividad, la organización, los métodos y el crecimiento personal y he hecho de esto mi vida profesional, hay días en los que me aburren soberanamente estos temas y estilos de los que soy incapaz de leerme un libro entero (lo siento Nir Eyal, no creo que me acabe Indistractable en mi vida…).
Así que me parece humano pero creo que es también misión de quienes divulgamos e innovamos en algo hacerlo también más liviano y contagiar lo que nos engancha de ello.
Sinceramente, a mí me apasionan muchas cosas de este mundillo que a lo mejor tú no compartes. Pero cuando se activan ciertos elementos, no es raro verme gastando y disfrutando una tarde entera en cualquier tareílla que podría hacerse en minutos en modo feo y sucio. Y eso en parte es lo que me encantaría contagiar y compartir, si es que es posible.
Me refiero a momentos como la relajación que me produce abrir un armario lleno de cosas obsoletas, desorganizado y caótico y empezar por una esquinita a ordenar, hacer limpieza, librarme de lo obsoleto y convertirlo en un espacio que suma.
Me refiero a proyectos en los que jugando con indicadores, con estadísticas o cifras, me nacen objetivos mucho más chulos que incluso lo que se pretendía hacer. La pregunta «¿y si… ?» tiene muchas veces la culpa, de hecho 😅.
O experimentos anti-intuivos como el de pasarme una semana sin pantallas de los que aprendo toneladas de cosas de la nada, los disfruto como un enano y me transforman una semana normal y corriente en un nuevo campo de pruebas por descubrir.
Para ello le he dado una vuelta a la lista de correo que tenía hasta ahora para acercarla cada vez más a lo que quiero que sea: una comunidad y una fuente de oportunidades e ideas.
Antes le llamaba el «Gimnasio Productivo», con la idea de enviarte pequeños retos e ir entrenando poco a poco para aprender habilidades pero, aunque la idea no me parece mala, tengo un problema con los gimnasios y sus abonos y es que no me gusta nada esa relación 😄.
Es más, eso de que se apunten 100 y 80 no vayan más que una vez al mes y con sentimiento de ir por obligación, me parece exactamente las antipodas de lo que quiero poner a tu disposición.
Que yo además parto del principio que a las personas nos encanta mejorar lo que hacemos, la sensación de hacer deporte y superarnos. Pero lo que odiamos es la sensación de obligación, la presión de no estar haciendo suficiente o que no nos dejen el margen necesario para que nos nazcan las ganas de manera genuina.
Por eso yo quiero que esta vía de comunicación te evoque el sitio al que vas a relajarte y ver opciones. Como una especie de centro social al que bajas por la tarde a menudo, la puerta está abierta (sin abonos), unos días hay unas cosas que te interesan más o menos y otros hay cosas que te alucinan y tú tomas de ahí lo que te interesa. A tu ritmo y con el ciclo de vida que veas. Entrando y saliendo si lo consideras más adaptado, pero sabiendo que como decimos en Galicia, va a haber «lume na lareira». O dicho de otro modo, va a haber «fuego en la chimenea», va a haber movimiento y lo único que falta es saber si hoy estás con ganas.
Por eso a la lista de correo le llamo ahora la Medrateca (el sitio donde se va y donde encuentras cosas para crecer, personalmente y en productividad) y, como cualquier -teca (sea biblioteca o discoteca, pero no manteca, algún día os contaré esa historia 😅) es un lugar en el que encontrar gente también.
Porque lo diré y lo repetiré las veces que haga falta, pero por mucho que yo escriba, que yo mantenga las luces encendidas y el «lume en la lareira», yo creo que a internet venimos a conectar. A veces escuchar, a veces curiosear, a veces comentar, inspirarnos o entrar a algún trapo, pero a conectar al fin y al cabo.
Ojalá sinceramente que se generen conversaciones y encuentres además más gente e ideas que las mías porque la inteligencia colectiva vale un mundo y no es la primera vez que dando una mentoría o una charla hay tanto o más conocimiento del otro lado que a mí cuando me dan el micro.
Sobra decir que si digo que tu voz me importa mucho, es porque cualquier idea es bienvenida y estoy dispuesto a probar formatos que aún no conozco. Así que si te gustaría ver algún tema o tienes algún desafío de productividad entre manos, no dudes en comentármelo y lo miramos. Pero mientras no haya peticiones especiales voy a seguir compartiendo lo que me parece que tiene sentido como el planning extraoficial de ese centro social de productividad al que me encantaría que te pasases cuando quieras (y en este caso y por RGPD, sí, abonándote por email): la Medrateca.
Si no estás suscrito/a y la idea te interesa puedes apuntarte aquí:
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Y para cualquier propuesta o sugerencia puedes hacerlo tanto aquí públicamente como en la página de comentarios por privado.
Graciñas por leer hasta aquí 😊.


