Las 3 claves para rendir mejor en verano si eres tu propio jefe

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Este post es para todos aquellos freelance, autónomos, empresarios y jefes de vosotros mismos que tenéis que trabajar en Julio y estáis pensando «Qué poco me apetece trabajar y que ganas tengo de vacaciones».

Vale, que sí, que huele a verano que te mueres por todos lados.

Es más, algunos de tus compañeros ya están de vacaciones enviándote whatsapps desde Bali, Roma o las Rias Baixas, pero a ti todavía te toca currar.

Y mientras tanto, a ti te irrita doblemente que te estén pasando los días (que tanto te duelen por no ir a la playa o desconectar) y al mismo tiempo no rindes porque estás buscando cualquier excusa para no trabajar y notas que te cuesta el doble hacer algo.

Así que, si sufres al menos un poquito de esto, aquí van un par de consejitos e ideas para llevarlo mejor.

1. Es verano, así que haz cosas de verano

Lo primero de todo es que trabajes o no trabajes hay que empezar a aceptar una realidad: para ti, que también vives en este hemisferio, también es verano.

Así que no confundamos «estar de vacaciones» con «estar en verano» porque ¡tú también estás en verano!

Eso quiere decir que sufres el calor igual que todos y es normal que te cueste más concentrarte (especialmente cuando no todo el mundo está en mentalidad de trabajo al máximo).

Mi consejo principal

Si quieres estar sereno y tranquilo mientras trabajas: aprovecha que es verano haciendo cosas de verano por las tardes (playa, piscina, tomar algo fresquito, planes de relax, actividades de verano, etc.).

Así, cuando el siguiente lunes (de Julio) te tropieces en Facebook con imágenes de tus colegas en playas paradisíacas o similares, podrás envidiar un poco el viaje, pero no el descanso ni los chapuzones.

Y cuando no sientas que te estás perdiendo el verano tu cabeza estará mucho más tranquila y centrada para rendir.

Hazme caso. Pruébalo.

2. Adáptate a la temperatura

Un capítulo muy importante es la temperatura.

Los más experimentados en esto de ser vuestros propios jefes sabréis ya que una buena silla, un buen monitor o un buen colchón son inversiones fundamentales para un emprendedor (autónomos, freelance, etc. igual).

  • Si tu silla genera dolores de espalda o es incomoda rindes menos.
  • Si tu monitor te cansa al mirarlo durante horas rindes menos.
  • Si tu colchón no te ayuda a descansar bien rindes menos.

Fallo típico de novato, pero un poco menos frecuente

En esto: es un fallo típico de emprendedor novato ir descubriendo progresivamente que en sus primeros meses o años ha perdido una cantidad enorme de energías simplemente por no pensar en invertir en este material (y obligarse a trabajar en condiciones muy precarias).

¿Por qué rindo tan poco si tengo tan buenas ideas? Hombre… si te levantas cansado, te duele la espalda al sentarte y estás deseando poder dejar de mirar tu pantalla de ordenador, normal que tu empresa se estanque un poco.

La versión en verano

En verano, a todo esto, se le añade un capítulo importante: la temperatura.

Las altas temperaturas (que merman mucho nuestra capacidad de pensar bien y producir) se subsanan con 2 opciones principalmente. La opción cara es el aire acondicionado, la barata el ventilador. Y por supuesto siempre: más agüita fresca, refrigerios, los cubitos de hielo que hagan falta y más pausas (que también deberían ser más frecuentes).

Matemáticas rapiditas

Aquí ya no voy a entrar en la típica españolitis de «es que es muy caro…».

Si tienes un negocio y vas en serio, espero que a estas alturas ya sepas que te va a salir radicalmente más caro las horas que pierdes y la baja la calidad de las horas que no pierdes que el precio de compra (o electricidad) de estos aparatos. Pero si no, «tranqui», que lo hacemos en un minuto:

  • Si un ventilador profesional y potente (algo como esto) te cuesta unos 70-80€.
  • si el verano tiene 22 * 2 días laborables (en el mejor de los casos),
  • si pierdes 10 minutos / día por efectos del calor
  • y si tu hora vale 15€ (cada 60 minutos).
  • En realidad estás perdiendo = 22 * 2 * 10 * 15 / 60 = 110€ perdidos

Y ya te avanzo que ni de broma pierdes tan solo 10 minutos en un día de calor. De hecho, en una semana de calor por encima de 35º, lo normal es que tu tiempo eficaz baje mucho del 50% de tu jornada o sea directamente inviable.

Quédate con esta idea

Resumiendo, la filosofía central con las altas temperaturas es: «no le pidas a tu cuerpo que trabaje igual haga la temperatura que haga y pase lo que pase, sino que trata bien a tu cuerpo y este te dará buenos resultados«.

Que, de hecho, es una mentalidad que te recomiendo para toda la vida y no solo para el verano.

3. ¿Te sorprendes navegando en Facebook o procrastinando? Prueba a incentivarte con menos trabajo.

El cuerpo es bastante sabio y, si te escuchas, te va a decir por qué se está rebelando y no quiere rendir.

Lo quieras o no, navegar en Facebook, procrastinar y otros gestos son «micro-rebeliones» que hacemos inconscientemente para evitar hacer lo que debemos y, a menudo, tienen algo de razón.

  • Si te deniegas pausas, es más probable que acabes en Facebook.
  • Si te fuerzas a lo tedioso, es más probable que quieras mirar constantemente el email o estadísticas (que tu cerebro acepta como excusa porque «es trabajo»).
  • Si te deniegas diversión, es más probable que tu cabeza empiece a evadirse incluso cuando estás en tareas de trabajo (¡porque te pide a gritos estímulos apetecibles!).

Nadie hemos venido al mundo para aburrirnos, y es casi positivo que nos rebelemos contra ello.

La fina línea entre no forzarse y abandonar

Por otro lado ya sé que si no «tragas los sapos» de tu negocio, tu negocio probablemente no avanza y por eso nos auto-forzamos a hacer las cosas.

Pero el exceso de ignorar tus necesidades va a hacer que cada vez te rebeles más.

Así que en vez de forzarte más y más piensa en cómo puedes compensarte más y más.

No lo pienses en negativo. La productividad es algo positivo.

Es decir, la persona improductiva crónica es aquella que cree que «trabajar 8h todos los días es la base», y que cuando no hace eso impecable está haciendo las cosas mal y merece castigo.

La alternativa que incentiva

Por otro lado, la persona híper-productiva es casi siempre aquella que admite que «trabajar 0h es lo normal cada día» y que cuando logra 8h es que algo se está haciendo muy bien (o como mínimo se aplaude el esfuerzo).

El efecto al final es que el improductivo no para de castigarse (casi cada día y especialmente al doble cuando las cosas van mal) y el bueno no para de incentivarse (y avanza exponencialmente cuando las cosas van bien) porque no para de premiarse más y más.

Es difícil pero piensa que…

Si alguien que saca malos resultados en verano se pusiese una barrera realmente pequeña y se prometiese «en cuanto termine eso, me voy a la playa» cada vez que abriese Facebook pensaría «¡le estoy quitando minutos a la playa!» y lo cerraría inmediato.

Pero si en vez de eso, tu filosofía es la de obligarte a trabajar X horas entonces tu cerebro crearía la lógica contraria pensando «bueno… vamos un poco a facebook que, de todas todas a la playa no puedo ir y ya luego me pongo con eso».

Así que si vamos a por una bola de nieve, ¿qué te parece si intentamos la positiva?

¿Te gusta la idea de autorizarte a salir antes y darte premios si cumples?

Pues mete esa variable en el juego y verás cómo tu productividad cambia.

Resumiendo

Ser tu propio jefe es una tarea complicadísima y sobre todo requiere las buenas mentalidades (más que auto-disciplina, de hecho, que la auto-disciplina cuanto menos la uses, mejor te va, según los estudios).

Dentro de esas mentalidades que te pueden ayudar está el ponerte las cosas fáciles y no castigarte, especialmente en verano. Y eso puedes intentarlo tratándote bien:

  • Aprovechando el verano (que no es incompatible con trabajar por las mañanas o tardes)
  • Aceptando que hace mucho más calor (y equipándote para ello)
  • Y escuchando lo que te pide el cuerpo y premiando tu productividad en positivo (no obligándote a mínimos y penalizando el no conseguirlos)

Si cambias a estas actitudes, aunque pueda parecer de primeras que te lo estás poniendo más fácil con cosas prescindibles, en realidad lo único que estás haciendo es darte los medios necesarios y respetarte.

Porque una cosa es que tengas que trabajar en pleno Julio y otra bien distinta es que tengas que quedarte sin verano, tengas que aguantar cualquier temperatura y además hasta la hora que haga falta para acabar lo que sea.

¿Qué opinas? ¿Has probado ya alguna o se te ocurre algún factor muy importante más?

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6 comentarios

  1. Muchas gracias por sus consejos herramientas que apoyan mucho mi trabajo

  2. Hola Iago,
    Muy claro el artículo, y al menos la parte de «rebelarse» con instancias de procrastinación y luego sentirte horrible por ello, la he vivido prácticamente toda mi vida adulta.

    Así que vamos a verlo distinto como propones =)

    Tengo una duda con eso de «la auto-disciplina cuanto menos la uses, mejor te va, según los estudios». Siempre he creído que la autodisciplina es la base del éxito para quienes quieren algo. ¿Cómo es que es mejor usarla menos?

    Saludos y gracias!

    • Y lo es.

      Hay un libro buenísimo de Roy Baumeister al respecto que creo que solo está en inglés (Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength, Roy F Baumeister) que resume varios experimentos sobre la fuerza de voluntad y el cómo puede ayudarnos. (De hecho, me doy cuenta ahora de que no quería poner otra referencia de producto porque pongo muy pocas y poner 2 de golpe me parecía raro, pero que es una tontería no ponerlo en el artículo…)

      El libro de hecho empieza con un mini-prólogo en el que el autor afirma que los dos factores más importantes casi para nuestro éxito son la inteligencia y la fuerza de voluntad, y que como de la inteligencia ya se ha hablado mucho y es más complejo gestionarla, se va a centrar en la otra mitad en todo el libro: la fuerza de voluntad (así que sí, es una capacidad crucial en nuestras vidas).

      Pero todos los experimentos y resultados apuntan a la idea de que la fuerza de voluntad es como una batería (no como un músculo), cuanto más la uses, más cerca está de agotarse y cuando se agota entonces llegamos a un estado llamado el «ego depletion» (o vacío del ego) en el que ya no tenemos fuerza (de voluntad) para nada y simplemente encadenamos comportamiento negativo tras comportamiento negativo (comer en exceso, fumar, pagar por la solución rápida, etc.).

      Lectura recomendadísima porque además te explica las estrategias para convivir con ello y es super interesante oir de un tema tan interesante del que se habla tan poco.

      ¡Un saludo, Freddy!

  3. Gracias por los consejos.
    Un fuerte abrazo,
    Enrique