Iago Fraga

Iago Fraga

Soy consultor, mentor y formador en productividad. En este blog encontrarás la ayuda necesaria para ser más productivo y eficaz

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Lo que estás aceptando en el trabajo no es normal, esto es lo que te recomiendo

Como dicen los ingleses, «hablemos del elefante en la habitación».

Todos los días se nos pide ser productivos, pero vivimos una época de cierta apatía y pesimismo. Mucha gente se ve muy pequeñita ante lo que vive como si fuese una hoja en medio de una tormenta.

Les supera la política en la que todo se ve negro (ni te digo en España, nadie está contento), el planeta se está calentando como una palomita, las desigualdades de riquezas se amplían, las otras empresas son muy sucias, la corrupción y el chanchullismo está por todos lados, y en lo personal quien más y quien menos tiene cientos de objetivos personales que no acaban de cuajar. Las relaciones con familia, hijos, pareja también consumen mucha energía o traen sus más y sus menos y no es raro que a veces, la vida se nos haga demasiado que procesar. Más aún si vuelves en pleno Enero de algunos días de vacaciones.

En medio de todo esto estás tú. Intentando hacer tus pinitos, con tu buena intención, armado con lo que sabes, tus valores y tu energía. Pero además, conforme van pasando los años es casi más difícil no desmotivarse un poco, querer mandarlo todo a paseo y preguntarse ¿pero es que nunca van a parar de complicarse más las cosas cuando parece que voy encauzando la última noticia?

Pero tranquilo: no estás solo, no te agobies y no lo sufras, que para esto también hay solución.

Empecemos por el principio

Empezando por el principio es importante decir, que no vivimos unos tiempos fáciles en términos de bienestar y de felicidad. Y querer ser productivo depende del contexto (igual que no es lo mismo estar a 40º en verano que a 20º para un día de trabajo, lo que pasa fuera nos afecta).

A las generaciones anteriores les tocaron otros males, pero es cierto que a nuestros padres no les exigían:

  • Tener 2 masters y 3 idiomas para un trabajo de cajero
  • Unos 40 años de hipoteca a salario mínimo para comprarte una casa
  • Exigencias de estar en cualquier sitio a cualquier hora
  • Tiempos de respuesta de una llamada o email de menos de 2 horas en casi cualquier trabajo
  • Atender a 10, 15, 20 responsabilidades
  • Trabajar, criar a tus hijos, hacer horas infinitas extras y aún encima que el factor que determina si cobras normal o no sea la «productividad» (como el cliente/jefe de turno quiera entenderla).

Además si eres empresario o autónomo, tener que hacer todo eso con una administración deliberadamente injusta que facilita a los que más tienen y te penaliza a ti tomándote por culpable a la mínima que te equivoques, no es para nada justo.

Resulta hasta «durillo» de oír… Pero resulta necesario mencionarlo porque, por mucho que nos duela, también es importante para amoldar nuestra actitud y saber en qué tipo de tiempos estamos o nos equivocaremos en cuestiones importantes.

Aquí en Galicia, si no llueve: sales a la calle; si te pilla un chaparrón por el camino, o te paras «o te para»; y si el agua es moderada, a veces tienes que salir igual porque, con lo que llueve, te quedarías la mitad de los días sin moverte si no te mojas alguna vez.

Con la productividad pasa algo parecido. A veces basta con echar un par de CVs o tocar a la puerta de unos pocos clientes y te crees el rey del mambo por cerrar un negocio gigante en 1 hora y otras «lo absoluto peor» por no lograrlo en 4 años, pero es que el contexto importa.

Ser productivo en el mundo actual es difícil, pero también tiene mayores recompensas (porque es más difícil serlo).

Así que la primera razón por la que salir adelante es tan complicado hoy en día es simple y llanamente que vivimos en unos tiempos muy muy complicados, altamente exigentes, notablemente injustos y además, ahí es dónde se encuentra tu punto de partida para ver si haces las cosas bien o mal.

Digamos que las probabilidades de que hoy logres tus objetivos o que abras un negocio no son un 50-50% (que es lo que tendrías si todo dependiese de si se te da bien o no lo que haces), sino mucho peores.

¿Y qué hacemos? ¿Nos deprimimos?

¡Qué va! Pero si está «chupao» salir de esta trampita.

Las dos actitudes (improductivas) más frecuentes ante esta complejidad suelen ser:

  1. Tirar la toalla (que no es buena opción, porque rendirse es perder y aquí es por falta de ideas)
  2. Intentar enterrarlo e ignorarlo (más frecuente incluso y que también es mala opción porque tomarás decisiones como si todo fuese bien y te perjudicarán)

Pero he aquí la guinda mágica: cuando el mundo es complicado, lo es para todos. Que el mundo hoy en día sea injusto, sucio, muy exigente y se crea que cualquier humano sin capacidades híper-entrenadas puede (y debe) ser excepcional en cada faceta de su vida no es «un problema» per sé para ti, sino un problema para los que se traguen ques estas exigencias son «razonables».

Y de hecho, si sincero contigo mismo y te adaptas a las circunstancias: hasta será tu ventaja. La ventaja de marcar la diferencia entre tu pragmatismo productivo y el negacionismo improductivo del de al lado.

Cabeza fría, productividad inteligente

En estas situaciones además se gana mucho sin hacer ni una sola tarea. Tan solo es cuestión de mentalidad.

Lo que determina tu situación de mañana es tu punto actual y tu actitud de hoy (o, como dirían los matemáticos: tu valor y tu derivada).

Así que en realidad sin importar si lo ves todo negro, si te abruman tantos objetivos en Enero (o hazme el favor de guardarte este artículo para cuando te toque ese momento), resulta como mínimo inspirante saber que lo que tengas tú mañana va a depender única y exclusivamente del punto en el que te encuentras y de lo que hagas hoy.

Como el punto en el que te encuentras no puedes cambiarlo (es una herencia de tu pasado) lo que importa doblemente es lo que hagas hoy.

¿Y entonces cómo uso esto en mi empresa mañana?

Pues simple y llanamente no dejándote abrumar por tanto ruido y concentrándote en tus objetivos (1 o 2). Objetivos razonables, asequibles, pequeños pero que hagas avanzar de manera humilde y constante.

Eso se hace poniendo a tu objetivo y tus tareas en el centro y es menos evidente de lo que parece porque, aunque lo hayas entendido en tu cabeza ahora, mañana van a estar la radio, la tele, las redes sociales y tus compañeros intentando (a lo mejor sin quererlo) desviarte de ese plan.

Ya te pueden llover exigencias, ya te pueden caer limitaciones y ya puede haber una tormenta de malas noticias que si te las ingenias para centrarte en uno o dos objetivos que para ti sean importantes, te prometo que al final de tu lista de tareas, los vas a alcanzar.

No necesitas por ejemplo:

  • la lista de 1000 objetivos que se marca la mayoría de gente (porque el 90% no son más que «opcionales»)
  • una productividad perfecta con herramientas para todo
  • más y más y más (contenido / herramientas / acumular / hacer / <ponle tu obsesión>)

Y esto es un alivio porque como ves, el Enero que empieza (aunque parezca lleno de obligaciones en realidad no lo es tanto si te permites tan solo despriorizar a todo menos 1 o 2 realmente importantes).

Sí necesitas probablemente:

  • Hacer infinitamente menos de lo que haces y decir mucho más que no
  • Dejarte tiempo para relajarte, pensar, dormir cuando lo necesites y cuidarte un poco
  • No dejarte desviar por lo que brille que veas que hace la competencia, otros, etc.
  • Vivir la vida que pasa entre objetivo y objetivo

Y si te parece poca cosa siempre puedes volver a tu lista de cosas por leer, obligaciones por hacer, o irte al Twitter, y buscar en el hashtag de #productividad y leerte todo lo que ha escrito la humanidad sobre productividad pero déjame que te avance que la inmensa mayoría de las veces, para ser productivo, no se trata tanto de qué puedo hacer más, sino de encontrar dónde está una línea razonable para parar.

Así que si vamos a empezar este 2020 con buen pie te recomendaría plantearte: ¿de qué lastre te puedes deshacer? ¿Qué pasa si ignoro esto y lo otro y lo otro? ¿Soy más feliz si admito que todo lo que pretendo es mucho, me concentro en uno o dos objetivos y conservar lo que ya tengo?

¿Podría eso tener sentido para mí? Y si la respuesta es un sí, enhorabuena: acabas de dividir por 10 las exigencias de tu año y multiplicar por 10 tu calidad de vida y tu productividad.

Si quieres más ideas de este tipo seguiremos descubriéndolas juntos todo el año, pero si vamos a tratarte con respeto y buscar lo mejor para ti en este año, recuerda: este año viene cargado de opciones y no de obligaciones. No tienes «un año con mucho por hacer», sino «un año entero por vivir». En tus manos está que sea uno u otro.

¡Que tengas feliz año 🙂 !

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4 comentarios

  1. Iago, siempre inspirador, práctico y real, eres mi mentor favorito de productividad!! Un abrazo y que tengas un 2020 para vivir!!

  2. Iago, tu artículo «Lo que estás aceptando en el trabajo no es normal…» es realmente gratificante y alentador para comenzar el año 2020 con buen pie. Gracias por ayudarme a empezar a subir «la cuesta de enero» con menos agobio. Enrique (Toulouse, Francia)

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